“En la soledad de una esquina,
en la calle del blanco satén,
¡me han robado!...
y no ha sido la primera vez.
Mientras dormito sentado,
esperando dar las gracias,
al sonido de una moneda...
lo intentan muchos y muchas,
y muy pocos lo consiguen…
sin pelear.
Pero esta vez le he mirado,
por debajo de los ojos,
y le he dejado hacer.
Me ha cautivado su sombrero,
la postura de sus piernas,
descendiendo hasta mi cesta,
lo que me dejaban ver.
Lo necesitaba más que yo,
ella lo sabía, y ha pagado,
más de lo que se ha llevado,
ese momento lo recordare.
Recordare su mirada.
Recordare su mirada.
No sé cual fue la última vez,
que me deje llevar una noche,
por el blanco satén…
por el blanco satén…
Será hoy, por la luna…”
Esa noche, mientras contaba las monedas de mi sombrero,
en una esquina de una cocina, de un viejo café,
vi por primera vez, la canción original.
"En su tiempo, siempre de noche,
la escuchaba desde mi esquina,
la escuchaba desde mi esquina,
deseando bailar con la luna,
yo la hubiese cantado igual,
mirandola a la cara...
pero sin cerrar los ojos."
pero sin cerrar los ojos."
Esa noche, fue la última, de la esquina del viejo café,
me aferre una vez más a la luna, eso sí,
llevandome mi recuerdo, en una esquina,
en una cocina...de una noche de blanco satén.
llevandome mi recuerdo, en una esquina,
en una cocina...de una noche de blanco satén.
Veo un tren a lo lejos…
Te encontrare, rayo.