Mucho antes de que me alcanzara un rayo a traición...
Tuve un nombre, que casi ya he olvidado.
A veces lo oigo pronunciar, pero nunca es para mi,
sonrío, cuando veo que se llama como yo un niño,
o un perro.
Nunca me gustó demasiado para niña,
(es que luego crecen),
pero cada uno es cada uno.
Daría lo que me queda de vida,
por que alguien me llamara por mi nombre,
en cualquier esquina.
Ahora siempre respondo bajando la mirada,
cuando me llaman vagabundo.
Se acabo la Peli, 2 horas calentito, sentado en una butaca, sin que nadie te moleste, 2 horas reflexionando sobre el sentido de la vida, entre palomitas, 2 horas en las que el gris se detiene, 2 horas llamando a las puertas del cielo.
Esa bala da, debería haber sido para mi.
Dos horas en una cocina que mira a cielo.
Con un lapíz.
Luces de neón, llueve en la carretera, podría buscar refugio ahí, cierran muy tarde, luego puedo dormir durante el día, pero es mejor seguir el camino, siempre acabo defendiendo a quien no debo, es superior a mis fuerzas, veo en ellas a las que conservo en mi corazón, y la sangre me inunda el cerebro, se me nubla la razón.
Les digo lo que no debo, que no les puedo pagar, y alguna me escucha, hasta que le dan el toque, entonces saco el billete que guardo en el calcetín, y me veo en plena actuación...“está hablando conmigo, y le voy a invitar a una copa...”
Una hora después vienen a echarme, con una copa no es suficiente, para estar toda la noche, me cabreo, necesito hablar más con ella, y empiezan las bofetadas, casi todas me las llevo yo, a alguno le calzo alguna, pero siempre acabo en la calle, magullado, gritando al cielo, ”nunca volveré este lugar.”,(no me resisto como antes, ni gasto todo como antes).
Ayer ya busque este refugio, pero elegí mal el día, no llovía, me costo un billete y todavía estoy magullado, si vuelve a llover mañana, lo volveré a intentar, creo que algo me queda en el calcetín, igual me escuchan hasta el alba, dentro de una luz de neón.
Hoy mejor, busco un refugio en el rió, como ayer, donde pueda mirar al cielo, y recordar una piel bronceada y húmeda, un zambullido, una corriente, una respiración, una noche, una orilla...una vida, vivida...
Hoy como ayer, me dejare llevar por el rió, preguntándome:
“¿Fue un sueño o una mentira?”
“¿Solo es mi maldición?
Me educarón para hacer lo mismo que hacía mi padre,
y aquí estoy, en el río, mirando al cielo... recordando mañana.
O algo peor...lo peor, merece la pena vivirlo.